El papel del marketing en las empresas es cada vez mas importante, sin embargo hay algunos errores básicos que aún se siguen cometiendo y es imprescindible evitarlos.
Crear un plan de marketing, en teoría, podría no ser nada complejo. Identificar al target, estudiar a los competidores, decidir y fijar objetivos así como ejecutar y medir campañas puede ser algo de lo más normal para cualquier marca. A pesar de que es un proceso común e incluso rutinario, es cierto que llevarlo a buen puerto es cada vez más complejo.
Las características actuales del mercado, el dinamismo y exigencias del consumidor así como la creciente competencia son parte del problema, que para las empresas representa pérdidas nada menores.
Cada año se desperdicia a nivel global hasta un 60 % del presupuesto que los anunciantes destinan al entorno digital. Esto es resultado de errores comunes, que aunque podrían ser cosas obvias o que nunca deberían de olvidarse, se cometen en el proceso:
1. No hay estudios de mercado
Un plan de marketing debe de partir de un estudio de mercado adaptado a la región, nicho y target que se quiere alcanzar. Con la globalización, es común pensar que una acción que funciona en cualquier otra parte del mundo puede funcionar aquí; los estrategas olvidan que las culturas que toman contacto con la marca son totalmente diferentes.
2. Objetivos muy generales
Determinar los objetivos desde una óptica general es un error común. Para obtener los resultados necesarios es vital establecer objetivos cuantificables y cualificables, pero todos con un mínimo de mesura, ya que el éxito sólo se refleja consiguiendo términos o cifras medibles.
Aunque los objetivos deben tener como meta un punto en común, es importante definir los pasos a seguir para llegar a ese resultado global, de manera específica y clara. Se recomienda establecer objetivos específicos, medibles, alcanzables, realistas y con tiempo de vigencia definido.
3. Tener productos “perro”
Se trata de productos que no tienen crecimiento, cuya participación de mercado es nulo. Cuando un plan de marketing se realiza con base en estas propuestas o bien considerando las mismas, las probabilidades de fracaso aumentan. Son aquellos productos que están en la última etapa de vida y que de mantenerse pueden suponer más gastos que beneficios.
4. Olvidar la coherencia
Las tendencias y las modas son dos conceptos peligrosos cuando se llevan al terreno de la mercadotecnia. Perder la coherencia y el norte al elaborar un plan es sencillo cuando no existe estrategia y los esfuerzos se guían sobre estas dos premisas.
Aquí es en donde la coherencia se puede perder y, con ellas el reconocimiento de límites, oportunidades, ventajas y riesgos al momento de elaborar un plan.
En marketing se debe tener coherencia entre el producto, el plan de marketing y el consumidor de dicho producto. Para nunca perder este norte se recomienda responder a las siguientes preguntas:
- ¿Quién es mi comprador?
- ¿Dónde se encuentra?
- ¿Qué demandas tiene?
- ¿Tiene más opciones?
5. No existe un responsable
Establecer a un líder responsable del diseño, ejecución y medición del plan es vital. De nada sirve tenerlo en un papel y presentarlo al equipo si no hay quién guíe el proceso. Se trata de asegurar el seguimiento de lo planeado en tiempo y forma.
Un plan de marketing no es algo fácil y que puede hacerse solo. Es necesario contar con expertos que puedan elaborar el plan y revisar los resultados.